La gobernanza cloud engloba políticas, seguridad, cumplimiento, operaciones y control de recursos. La gestión de gastos cloud se centra específicamente en supervisar, controlar y optimizar el gasto asociado al consumo de servicios cloud.
By Jorge Valenzuela Jiménez, Manager, Systems Engineering
La gobernanza en la nube es el conjunto de políticas, procesos y herramientas que permiten gestionar de forma unificada los recursos, accesos, cumplimiento normativo y costes en entornos con varios proveedores cloud, como AWS, Azure, Google Cloud y nubes privadas. El control de costes en la nube es una de sus disciplinas centrales: aporta visibilidad sobre el gasto, lo asigna correctamente a cada equipo o aplicación y lo optimiza de forma continua.
Cada vez más organizaciones distribuyen sus aplicaciones y datos entre varios proveedores cloud. Esta estrategia ofrece mayor flexibilidad y evita depender de una única plataforma, pero al mismo tiempo añade complejidad. Cuando parte de la infraestructura está distribuida entre AWS, Azure, Google Cloud y una nube privada, mantener una visión clara y unificada de lo que ocurre deja de ser sencillo.
La gobernanza multicloud surge precisamente para responder a este desafío. El objetivo es saber qué recursos se están utilizando, cuánto cuestan, quién tiene acceso a ellos y si cumplen las políticas de la organización.
Sin una estrategia de gobernanza y control de costes, es fácil perder visibilidad. Los costes empiezan a repartirse entre distintos proveedores, aparecen recursos infrautilizados y resulta más difícil facilitar el cumplimiento normativo. Por eso cada vez más empresas buscan plataformas que les permitan gestionar sus entornos cloud desde una perspectiva unificada.
La adopción de estrategias multicloud ya es una realidad en la mayoría de las organizaciones. Utilizar varios proveedores permite aprovechar servicios específicos, aumentar la resiliencia y adaptar cada carga de trabajo al entorno más adecuado. El problema aparece cuando esa flexibilidad empieza a generar complejidad.
Cada proveedor tiene sus propias herramientas de administración, sus modelos de facturación y sus mecanismos de supervisión. Lo que se consulta de una manera en AWS puede requerir un proceso completamente distinto en Azure. A medida que el entorno crece, también lo hace la dificultad para responder a preguntas aparentemente sencillas: cuánto se está gastando, qué aplicaciones consumen más recursos o qué equipos son responsables de cada servicio.
Esta falta de visibilidad suele tener un impacto directo en los costes. Según análisis del sector, una parte significativa del gasto cloud, estimada entre un 20% y 30%, termina asociada a recursos infrautilizados, mal dimensionados o que ya no aportan valor al negocio ¹ . Estamos hablando de máquinas virtuales olvidadas, entornos de pruebas que permanecen activos o almacenamiento sin supervisión.
A todo ello se suma la presión regulatoria. Organizaciones que operan en sectores como la banca, la sanidad, las telecomunicaciones o la administración pública, sujetas a marcos como el RGPD, la LOPDGDD, el ENS y la directiva NIS2, necesitan demostrar dónde se almacenan sus datos, quién puede acceder a ellos y qué medidas de protección se aplican. Gestionar estos requisitos en varios proveedores cloud sin una estrategia común puede convertirse en una tarea muy ardua.
Precisamente para responder a estos desafíos es necesario construir una estrategia de gobernanza sólida, apoyada en varios pilares fundamentales.
¹ Fuente: El verdadero problema del cloud no es el costo, es la falta de disciplina - Entrepreneur
Para que una estrategia de gobernanza multicloud funcione de verdad, no basta con vigilar el gasto. También es necesario tener visibilidad sobre toda la infraestructura, aplicar reglas coherentes y ayudar a que los distintos equipos trabajen bajo los mismos criterios. Una estrategia sólida se apoya en cinco pilares:
La gestión de gastos en la nube es el conjunto de prácticas, marcos y herramientas que permiten controlar, asignar y optimizar el gasto en servicios cloud. Combina visibilidad de costes en tiempo real, asignación por equipo o aplicación, previsión presupuestaria y optimización continua del uso de recursos, con el objetivo de evitar sobregastos y maximizar el retorno de cada euro invertido en la nube.
La gestión de gastos en la nube va mucho más allá de revisar facturas a final de mes. Su objetivo es comprender cómo se utilizan los recursos cloud y detectar oportunidades de mejora antes de que el gasto se dispare.
En la práctica, esto implica analizar tendencias de consumo, identificar recursos infrautilizados y tomar decisiones que permitan utilizar la infraestructura de una forma más eficiente. También supone disponer de información clara para saber qué aplicaciones, proyectos o departamentos están generando los costes.
Aquí es donde FinOps ha ganado protagonismo durante los últimos años. Este marco promueve una colaboración más estrecha entre tecnología, operaciones y finanzas para que las decisiones relacionadas con el cloud no se tomen de forma aislada.
Las organizaciones con mayor madurez en FinOps suelen trabajar con presupuestos definidos, previsiones de gasto y mecanismos que permiten asignar costes a cada área del negocio. Esto facilita una mayor responsabilidad sobre el consumo de recursos y ayuda a evitar sorpresas cuando llega la factura.
Las organizaciones más avanzadas también utilizan modelos de chargeback para imputar costes a departamentos o unidades de negocio de forma transparente. Esto permite que cada área comprenda mejor el impacto de sus decisiones tecnológicas y fomenta un uso más responsable de los recursos cloud. Sin embargo, incluso las organizaciones que han adoptado prácticas FinOps avanzadas suelen encontrarse con obstáculos difíciles de resolver cuando operan en varios proveedores cloud al mismo tiempo.
Controlar el gasto ya es complicado cuando toda la infraestructura depende de un único proveedor cloud. Cuando las cargas de trabajo se distribuyen entre varias plataformas, la dificultad aumenta considerablemente.
La buena noticia es que estos desafíos pueden abordarse con una estrategia de gobernanza bien definida y un conjunto de procesos comunes para todos los entornos cloud.
La implantación de una estrategia de gobernanza multicloud no suele producirse de un día para otro. Lo habitual es avanzar de forma progresiva, comenzando por la visibilidad y construyendo posteriormente los controles necesarios para mantener el entorno bajo control. Estos son los siete pasos clave:
A medida que estas prácticas maduran, surge una pregunta inevitable: cómo garantizar también el cumplimiento normativo y mantener el control sobre la ubicación de los datos.
La soberanía digital se ha convertido en una prioridad para numerosas organizaciones europeas. Cada vez más empresas y organismos públicos necesitan garantizar que determinados datos permanezcan dentro de España o de la Unión Europea, especialmente cuando gestionan información sensible o infraestructuras críticas.
Una estrategia de gobernanza multicloud adecuada facilita el control sobre la residencia de los datos, mejora la trazabilidad de accesos y ayuda a demostrar que las políticas de seguridad se aplican de forma consistente en todos los entornos.
Estos aspectos resultan especialmente relevantes para organizaciones sujetas al Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), la Directiva NIS2, el Esquema Nacional de Seguridad (ENS) y otros marcos normativos europeos.
Además de facilitar el cumplimiento, la soberanía digital ayuda a reforzar la confianza, reducir riesgos operativos y mantener el control estratégico sobre activos críticos.
La cuestión es cómo trasladar todos estos principios a la gestión diaria de la infraestructura. Para ello resulta imprescindible apoyarse en herramientas capaces de ofrecer una visión unificada del entorno.
A medida que los entornos multicloud crecen, también aumenta la necesidad de contar con herramientas que ayuden a mantener el control. Sin embargo, no todas las soluciones ofrecen el mismo nivel de visibilidad ni responden a las mismas necesidades.
Muchas organizaciones empiezan utilizando las herramientas nativas de cada proveedor cloud. AWS, Azure o Google Cloud disponen de capacidades propias para supervisar recursos, gestionar costes y aplicar determinadas políticas. Estas soluciones son útiles para administrar cada entorno por separado, pero suelen quedarse cortas cuando la infraestructura se reparte entre varias plataformas. El principal problema es que la información continúa fragmentada y los equipos deben alternar entre distintas consolas para obtener una visión completa.
Otra opción son las plataformas especializadas en FinOps y optimización de costes cloud. Este tipo de herramientas ofrecen un análisis financiero más profundo y ayudan a identificar oportunidades de ahorro. Son especialmente útiles para comprender cómo se distribuye el gasto cloud y detectar ineficiencias. Sin embargo, en muchos casos su alcance se limita a la dimensión económica y no incluye capacidades avanzadas de operación o gobernanza.
Por eso cada vez más organizaciones optan por plataformas unificadas de gestión multicloud. Este enfoque permite combinar supervisión, automatización, control de costes en la nube y aplicación de políticas desde una única interfaz. En lugar de gestionar cada proveedor de forma independiente, los equipos pueden trabajar con una visión global del entorno, simplificando las operaciones diarias y reduciendo la complejidad administrativa.
Cuando esta unificación se implementa correctamente, sus efectos no se limitan a la operación técnica. También tiene un impacto directo en los costes, el cumplimiento normativo y la capacidad de la organización para crecer sin perder el control.
Cuando una organización consigue gestionar todos sus entornos cloud bajo un modelo común, los beneficios van mucho más allá de una simple reducción de costes. Entre los principales destacan:
Precisamente para responder a esta necesidad de visibilidad, control y simplificación operativa, han surgido plataformas diseñadas específicamente para la gestión unificada de entornos multicloud.
A medida que los entornos multicloud crecen, también aumenta el número de herramientas necesarias para gestionarlos. Lo que inicialmente parecía una estrategia para ganar flexibilidad puede acabar generando una complejidad difícil de manejar.
Muchas organizaciones se encuentran trabajando con distintas consolas, múltiples fuentes de información y procesos diferentes según el proveedor utilizado. En ese contexto, recuperar una visión unificada se convierte en una prioridad.
Nutanix Cloud Manager (NCM) está diseñado precisamente para ayudar a simplificar esa gestión. La plataforma proporciona una visión centralizada de entornos desplegados sobre AHV, VMware ESXi, AWS y Microsoft Azure, permitiendo aplicar políticas consistentes y supervisar los recursos desde un único punto de control.
Para las organizaciones que desean extender cargas de trabajo hacia la nube pública, Nutanix Cloud Clusters (NC2) permite utilizar el mismo modelo operativo en AWS y Azure. De esta forma resulta sencillo extender aplicaciones entre nube privada y nube pública manteniendo herramientas, procesos y modelos operativos consistentes.
El resultado es una experiencia de gestión coherente, con una visibilidad integral sobre los costes y un equilibrio eficaz entre flexibilidad y control.
Descubra cómo Nutanix Cloud Manager le ayuda a obtener visibilidad, aplicar políticas y optimizar el gasto en AWS, Azure y nube privada desde un único panel. Solicite una demostración de la mano de un especialista o explore las soluciones de gobernanza multicloud de Nutanix para acelerar su estrategia cloud.
La gobernanza cloud engloba políticas, seguridad, cumplimiento, operaciones y control de recursos. La gestión de gastos cloud se centra específicamente en supervisar, controlar y optimizar el gasto asociado al consumo de servicios cloud.
FinOps es un marco operativo que promueve la colaboración entre equipos financieros, tecnológicos y de negocio para optimizar el gasto cloud. Constituye uno de los pilares fundamentales de una estrategia de gobernanza multicloud.
La mejor práctica consiste en centralizar la visibilidad financiera, aplicar políticas de etiquetado consistentes, establecer presupuestos, automatizar la optimización de recursos y utilizar plataformas que consoliden información procedente de todos los proveedores.
La soberanía digital permite mantener el control sobre la ubicación, gestión y protección de los datos, facilitando el cumplimiento normativo y reduciendo riesgos asociados a dependencias tecnológicas externas.
Nutanix proporciona una plataforma unificada que integra gobernanza, supervisión, automatización y optimización de costes. Mediante soluciones como Nutanix Cloud Manager y Nutanix Cloud Clusters, las organizaciones pueden gestionar de forma coherente infraestructuras desplegadas en nube privada, pública e híbrida desde una única experiencia operativa.