Retos de la nube soberana
La adopción de una nube soberana plantea tres retos principales:
Complejidad en el cumplimiento de la normativa y las diferentes regulaciones
Las leyes y normativas varían considerablemente de un país a otro y de un sector a otro, por lo que cumplirlas puede ser todo un reto. Las empresas no solo tienen que gestionar el complejo panorama de los requisitos legales, entre los que se encuentran la residencia de los datos, los controles de acceso, el cifrado, etc., sino que han de revisar esos estándares con frecuencia. La mayoría de las organizaciones invierten en asesorías legales, infraestructura especializada y auditorías periódicas para mantener el cumplimiento continuado de la normativa.
Existe una dificultad añadida cuando se trata de alinearse con las directrices de cumplimiento con la normativa nacional e internacional, por ejemplo, en el caso de una organización que tenga que cumplir las leyes de Alemania en particular además de con las más generales de la Unión Europea. Toda esta complejidad dificulta la adopción de nubes soberanas.
Problemas de interoperabilidad
La interoperabilidad puede resultar un reto para las nubes soberanas porque, por naturaleza, a menudo se encuentran aisladas para cumplir la normativa al respecto. Este aislamiento restringe la integración con muchos servicios de la nube, así como con aplicaciones de terceros y entornos multicloud. Los diferentes estándares y APIs, combinados con la normativa de cada región, dificultan el intercambio de datos y la compatibilidad de sistema entre nubes. Mover las cargas de trabajo entre nubes soberanas y no soberanas también representa un desafío. Estos problemas de interoperabilidad reducen la agilidad y complican las estrategias generales de nube de una empresa.
Dependencia de proveedores locales
Es fácil para las organizaciones depender en gran medida de un único proveedor cuando se construye e implementa una nube soberana, cuyo trabajo consiste en gran parte en la personalización para cumplir las necesidades de soberanía únicas de la empresa. Y, si bien estas personalizaciones ayudan a mejorar su seguridad y el cumplimiento de la normativa, reducen la flexibilidad y pueden generar obstáculos a la hora de cambiar de proveedor o plataforma. Pasar a un distinto servicio en la nube podría requerir una reingeniería sustancial de las aplicaciones y la necesidad de una nueva certificación. En última instancia, la dependencia de un único proveedor puede suponer para una empresa el incremento de los costes, la ralentización de la innovación y un obstáculo en el mantenimiento de su agilidad.